Un ingeniero argentino logró transformar un clásico de la industria automotriz nacional, el Renault 4 GTL de 1986, en un vehículo ciento por ciento eléctrico de alta eficiencia energética. A través de un proyecto desarrollado en colaboración conjunta con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el rodado fue modificado mediante la instalación de un kit de conversión que reemplaza por completo el motor de combustión interna, el tanque de combustible y la transmisión original.
El responsable de la iniciativa, Constantino Abella, detalló que la modificación dio como resultado un automóvil liviano, mecánicamente simplificado y con un costo de mantenimiento sustancialmente menor al prescindir de componentes complejos en movimiento como el embrague o la caja de velocidades tradicional. En su lugar, se adoptó un motor eléctrico acoplado a un reductor de dos etapas.
Detalles técnicos y costos de rendimiento
El sistema de propulsión se alimenta de un paquete de baterías de litio ubicado en la sección frontal del vehículo. La seguridad de la unidad está coordinada por un Sistema de Gestión Electrónica o BMS (Battery Management System), dispositivo encargado de supervisar de forma permanente las celdas de energía y dictar la desconexión automática ante eventuales anomalías técnicas.
Los indicadores de rendimiento aportados por el desarrollador exponen los siguientes valores operacionales para el uso diario:
- Consumo energético: El vehículo demanda un promedio de 1,2 kWh para cubrir una distancia de 10 kilómetros (equivalente a 12 kWh cada 100 kilómetros de recorrido).
- Costo económico: Tomando como base una tarifa promedio de $110 por cada kWh, el gasto total para alcanzar una autonomía de 100 kilómetros se ubica en $1.320.
- Infraestructura de carga: El proceso de reabastecimiento no requiere de instalaciones especiales, ya que puede conectarse directamente a una toma domiciliaria convencional de 2.700 watts para completar la carga en un lapso de pocas horas.
Proyección de mercado y movilidad sustentable
El impulsor del proyecto destacó que este tipo de conversiones mecánicas (proceso conocido en el ámbito automotriz como retrofit) representa una oportunidad concreta de desarrollo para los talleres y la industria metalmecánica local.
La propuesta apunta a extender la vida útil de unidades vehiculares preexistentes que posean sus estructuras de chasis y carrocería en buen estado de conservación, mediante el diseño de kits de adaptación específicos por modelo, promoviendo de este modo una transición accesible y progresiva hacia la movilidad urbana sustentable.



