SanCor, histórico emblema de la lechería argentina, atraviesa una crisis terminal. La cooperativa acumula deudas por más de $20.000 millones, principalmente en salarios y cargas sociales impagas, y desde abril no paga sueldos completos ni aguinaldos.
La compañía apenas se sostiene gracias a contratos de producción para terceros, como Elcor, Punta del Agua y La Tarantela. Sin embargo, sus productos prácticamente desaparecieron de las góndolas y hoy sólo mantiene activa la elaboración de manteca Tonadita y algunos quesos semiduros.
En los últimos meses despidió a 370 trabajadores, pero ni el ajuste laboral logró revertir la situación. También mantiene deudas con proveedores y servicios, lo que generó faltantes de insumos.
Con una producción reducida a menos de 300.000 litros diarios, SanCor suma casi dos meses sin entregar productos propios. Supermercados y mayoristas confirman la ausencia de yogures, leches y quesos, mientras acreedores advierten que la firma está “en una instancia prácticamente terminal”.
Desde el sector señalan que la crisis se arrastra desde 2017, por graves errores de conducción y la pérdida de productores: “Cuando dejás de pagarle a los tamberos, te quedás sin leche; y sin leche, en la industria láctea, dejás de existir”.



