Con esta preparación salada de rollitos de ajo y queso no solo podrás sorprender a amigos y familiares, sino que también vas a tener una receta sencilla y tentadora para cualquier picada, merienda o reunión informal.
Hay sabores que nunca fallan, y el ajo con queso es una de esas combinaciones irrepetibles que hacen estallar de sabores al paladar y hace sonreír. Así, si te gusta lo salado y buscás una receta fácil, pero con mucha onda, estos rollitos son ideales para vos, ya que quedan crocantes por fuera, cremosos por dentro, y son perfectos para compartir en una juntada, una picada o como entrada calentita.
Lo mejor es que no necesitás ser un experto en la cocina para hacerlos, porque con pocos ingredientes y en unos simples pasos, vas a tener algo rico, casero y con ese toque que conquista a cualquiera. Además, podés acompañarlos con alguna salsita o servirlos solos, que igual se lucen de forma espectacular. Prendé la pava, armate unos mates y disfruta de estos ricos bocadillos.
Ingredientes
Para la masa:
500 gramos de harina 0000
1 cucharadita de sal
1 cucharada de azúcar
1 sobre de levadura seca
250 ml de agua tibia
2 cucharadas de aceite de oliva
Para el relleno
2 dientes de ajo picados o rallados
3 cucharadas de manteca derretida o aceite
200 gramos de queso rallado (puede ser muzzarella, provolone o mezcla de quesos)
Perejil fresco picado (opcional)
Pimienta a gusto
Paso a paso
-En un bowl grande, mezclá la harina con la sal. Hacé un huequito en el centro y agregá la levadura (previamente activada si es fresca), el azúcar, el agua tibia y el aceite. Uní todo hasta formar una masa y amasá unos 8-10 minutos hasta que esté suave y elástica. Tapala con un repasador y dejala reposar 1 hora hasta que duplique su tamaño.
-Mientras crece la masa, mezclá en un bowl la manteca o aceite con el ajo picado y, si te gusta, un poquito de perejil. Reservá. Una vez que la masa creció, estirala en forma de rectángulo sobre la mesada enharinada. Pintala con la mezcla de ajo y manteca, y espolvoreá todo el queso rallado. Enrollá como si fuera un pionono, apretando bien, y cortá en rodajas de unos 2-3 cm de grosor.
-Acomodá los rollitos en una fuente para horno apenas engrasada, dejando espacio entre ellos. Tapalos y dejalos leudar unos 20-30 minutos más. Luego, llevá a horno precalentado a 180 °C por 20-25 minutos, hasta que estén doraditos y el queso tenga burbujas. Una vez listos, los podés pincelar con más manteca y ajo por encima para intensificar el sabor. Listos para disfrutar acompañados de lo que más te guste.



