El presidente Javier Milei volvió a mostrarse en modo campaña en Córdoba, acompañado por su hermana Karina y por el vocero Manuel Adorni. En su discurso, ensayó una batería de anuncios rimbombantes que, sin embargo, carecen de respaldo real en los números y se chocan de frente con la situación social y económica que atraviesa el país.
Milei aseguró que, tras “123 años de déficit fiscal”, la Argentina logró el equilibrio y que, para 2026, la inflación será apenas “un mal recuerdo”. También afirmó que 12 millones de argentinos salieron de la pobreza y que su gestión le “devolvió la comida a 6 millones de personas”.
Las cifras, sin embargo, no tienen sustento en estadísticas oficiales: los últimos relevamientos del INDEC y de organizaciones sociales marcan exactamente lo contrario, con un aumento de la pobreza y un deterioro en el consumo de alimentos básicos.
El mandatario recurrió nuevamente a su estrategia favorita: confrontar con el kirchnerismo, reduciendo los cuestionamientos actuales a “chimentos de peluquería” y comparándolos con las causas judiciales contra Cristina Kirchner. El recurso es conocido: evadir la discusión sobre el presente económico apelando a la pelea con el pasado.
El contexto no lo favorece: mientras Milei arengaba a su militancia pidiendo “no aflojar” tras la derrota electoral en Buenos Aires, los mercados le dieron un nuevo golpe al Gobierno con desplome de bonos, suba del riesgo país y una fuga de reservas que desnuda la fragilidad del plan económico.
En definitiva, Milei eligió Córdoba para mostrar épica y encender a su base, pero lo hizo a costa de inflar cifras sin sustento y lanzar promesas que suenan cada vez más lejanas frente a la realidad cotidiana de millones de argentinos que, lejos de salir de la pobreza, siguen peleando por llegar a fin de mes.



