Si hay un plato que simboliza las reuniones familiares en la Argentina, ese es el matambre arrollado. Frío, colorido y sabroso, se convierte en el compañero inseparable de la ensalada rusa durante la Navidad y el Año Nuevo, aunque también gana protagonismo en cualquier mesa de verano o incluso en un buen sándwich entre panes.
La magia de este clásico está en la anticipación: conviene prepararlo con tiempo y dejarlo reposar en la heladera, para que tome cuerpo y se asienten los sabores. La recompensa es un matambre tierno, compacto y fácil de cortar en rodajas que conquistan a todos los invitados.
Además, hacerlo en casa tiene una ventaja extra: podés personalizar el relleno a tu gusto. Desde los tradicionales huevos duros, zanahoria y hierbas frescas, hasta la incorporación de quesos, morrones o lo que la imaginación sugiera.
Ingredientes básicos
- 1 matambre
- Sal y pimienta
- 5 huevos duros
- 4 zanahorias ralladas
- 2 cucharadas de perejil picado
- 1 cucharada de ajo picado
- 1 cucharada de romero, tomillo y salvia
- 200 g de queso rallado
- 1 sobrecito de gelatina sin sabor (7 g)
Preparación paso a paso
- Preparar la carne: limpiar el matambre, estirarlo con la grasa hacia arriba y salpimentar.
- Armar el relleno: distribuir el ajo, el queso, la zanahoria y las hierbas; espolvorear con la gelatina.
- Colocar los huevos: alinearlos en fila sobre la carne.
- Enrollar y atar: con cuidado, formar el arrollado y asegurarlo con hilo de cocina.
- Cocción lenta: hervir durante 4 horas en una olla profunda. Se puede saborizar el agua con ajo y laurel.
- Reposo y prensado: dejar enfriar dentro del caldo, luego prensar con peso para que tome firmeza.
- Listo para servir: cortar en rodajas finas y disfrutar frío, acompañado de ensalada rusa o pan fresco.
El matambre arrollado es mucho más que una receta: es parte del ritual de las Fiestas, un plato que une generaciones alrededor de la mesa y que nunca pasa de moda.



