Si estás buscando renovar la merienda familiar sin gastar de más, los sacramentos salados se presentan como una opción deliciosa y versátil. Estos bocados esponjosos y de sabor equilibrado se convierten en los aliados perfectos del mate o del café, y son ideales tanto para reuniones rápidas como para encuentros más extensos en familia.
A diferencia de las clásicas medialunas, estos “rollitos” ofrecen una textura más suave y ligera, y su preparación es sencilla, con ingredientes accesibles. Para 12 unidades, se necesitan: harina, levadura, leche, manteca, huevo, sal, azúcar y, opcionalmente, queso rallado y semillas para decorar.
El paso a paso es fácil: primero se activa la levadura con azúcar y leche, luego se integra con la harina, el huevo y la manteca hasta obtener una masa elástica. Tras un tiempo de reposo para que duplique su tamaño, se forman los rollitos, se dejan leudar nuevamente, se pincelan con yema y se hornean hasta lograr un dorado perfecto. El resultado son sacramentos salados suaves, esponjosos y llenos de sabor, que conquistan a grandes y chicos.
Una propuesta económica, sencilla y original que promete transformar la merienda en un momento especial para toda la familia.



