Si buscás una opción diferente para la merienda o para sorprender en reuniones, las mini donas de chipá son la respuesta perfecta. Doradas, crujientes y con un interior suave y lleno de sabor, este pequeño bocado se convirtió en un snack casero que combina tradición y originalidad.
Lo mejor de esta receta es que es muy fácil de preparar y no requiere ingredientes complicados. Con queso, almidón y algunos básicos de cocina, podés crear en pocos pasos estas delicias disruptivas que funcionan tanto como acompañamiento para el mate, como para un café de media tarde o una picada diferente.
Además, son perfectas para quienes disfrutan de la cocina creativa y buscan sumar un toque distinto a su mesa. También se destaca que se conservan muy bien, por lo que podés prepararlas con anticipación y disfrutarlas en cualquier momento del día.
Ingredientes para 20-24 mini donas
- 250 gramos de almidón de mandioca (fécula de mandioca)
- 150 gramos de queso semiduro rallado (Mar del Plata, pategrás o similar)
- 50 gramos de queso duro rallado (parmesano o sardo)
- 1 huevo
- 50 mililitros de leche
- 40 gramos de manteca blanda
- 1 pizca de sal (ajustar según la intensidad de los quesos)
- ½ cdita de polvo de hornear (opcional, para que queden más aireadas)
Paso a paso de la receta
Antes de empezar, asegurate de tener todos los ingredientes listos y medidos. Rallá los quesos, tamizá el almidón de mandioca para evitar grumos y dejá la manteca a temperatura ambiente para que esté blanda. Esto facilita que la masa quede más homogénea.
En un bowl grande, colocá el almidón de mandioca, la pizca de sal y el polvo de hornear. Mezclá con una cuchara o batidor de mano hasta integrar. Este paso es clave para que la masa quede pareja y las donas crezcan de manera uniforme si las horneás.
Agregá el huevo y la manteca blanda al centro. Comenzá a unir los ingredientes con la mano o una espátula, incorporando la leche de a poco hasta formar un bollo. La masa debe ser suave y maleable, sin pegarse demasiado a los dedos.
Tip: si notás que está seca, agregá una cucharadita extra de leche; si está muy blanda, sumá un poquito más de almidón.
Suma los quesos rallados y mezclá con las manos hasta que estén distribuidos de manera uniforme. Este paso le da el sabor característico al chipá, y la combinación de un queso semiduro con uno más intenso logra un equilibrio perfecto entre elasticidad y gusto.
Dividí la masa en pequeñas porciones (del tamaño de una nuez). Formá cilindros finos de 8-10 cm de largo y uní las puntas para darles forma de dona. Si querés que todas tengan el mismo tamaño, podés usar una balanza o un molde de mini donas.
Cocinar= Al horno: colocá las mini donas sobre una placa con papel manteca o apenas enmantecada, dejando espacio entre cada una. Horneá en horno precalentado a 180 °C durante 15 a 20 minutos, o hasta que estén levemente doradas.
Fritas (más crujientes): calentá aceite a temperatura media. Sumergí las mini donas de a pocas para que no baje la temperatura y cociná hasta que estén doradas. Retiralas con espumadera y apoyalas sobre papel absorbente.
Dejalas reposar unos minutos para que concentren su sabor y tengan la textura ideal. Se disfrutan mejor tibias, acompañadas de mate, café o incluso como snack salado en reuniones y picadas.



