Una buena salmuera puede lograr que un asado tome un sabor especial. Más sencillo de lo que parece. El paso a paso para prepararla y poner en la carne.
Cualquiera que haya tenido la suerte de probarlo sabe que el asado de campo tiene un sabor inigualable. Aunque los secretos de los maestros parrilleros del campo son muchos, hay un truco sencillo que podemos incorporar al asado del domingo para acercarnos a ese toque especial de la carne campestre: la salmuera.
Este adobo a base de sal, que se utiliza para sazonar la carne antes de cocinarla, tiene raíces que se remontan a los primeros asados de nuestra historia. Más tarde, con la influencia de los inmigrantes italianos, surgió el chimichurri, un aderezo que sumó nuevos ingredientes a esta tradición.
Los gauchos no solían salar la carne antes de cocinarla. En cambio, la técnica consistía en aplicar salmuera durante la cocción, un hábito que todavía se mantiene vivo, especialmente en el interior del país. Este método es una de las razones por las que el asado de campo se distingue del de la ciudad, donde generalmente se sazona la carne antes de ponerla en la parrilla.
Ingredientes para la salmuera de asado
1 botella
3/4 litro de agua
Sal gruesa
4 dientes de ajo pelados
4 hojas de laurel
Cómo preparar la salmuera
- Calentá el agua a unos 80-85 °C, como si estuvieras preparando el mate: bien caliente pero sin que hierva.
- Agregá sal gruesa de a poco mientras revolvés para que se disuelva. La solución estará lista cuando la sal deje de disolverse con facilidad.
- En una botella limpia (puede ser de vino), colocá los dientes de ajo pelados enteros. Cortá las hojas de laurel en trozos y añadilas junto al ajo.
- Una vez que la solución salina haya reposado, usá un embudo para transferirla a la botella. Dejá enfriar completamente.
- Tapá la botella con un corcho y dejala macerar al menos tres o cuatro días para que los sabores se integren.
Para aplicar la salmuera, podés perforar la tapa de la botella y usar el chorrito para humedecer la carne durante la cocción. Otra opción es emplear un pincel o un manojo de hierbas para esparcirla. Si se trata de cortes más gruesos, como una pata de lechón, una jeringa es ideal para inyectar la salmuera directamente en la carne. ¡Manos a la obra!



