El Gobierno de Javier Milei salió a festejar el último dato oficial: la pobreza bajó más de 20 puntos en el primer semestre y, según sus propios cálculos, “12 millones de argentinos dejaron de ser pobres”. La estadística es real y se apoya en la metodología del Indec. Pero la calle devuelve otra foto: encuestas y testimonios muestran que una mayoría de la población afirma no llegar a fin de mes y, en muchos casos, haber tenido que resignar consumo básico.
¿Cómo se explica esta contradicción?
Los números de la pobreza
El derrumbe de la pobreza obedece a tres factores:
- La desaceleración de la inflación.
- Una mejora relativa de los ingresos tras la devaluación.
- El aumento de transferencias como la AUH.
En los papeles, esto se traduce en un alivio estadístico: menos personas bajo la línea de pobreza medida por ingresos. Sin embargo, esa misma estadística convive con una pérdida de calidad de vida que golpea a los hogares mes a mes.
Lo que dice la gente
Un relevamiento de Moiguer mostró que el 51% de los argentinos tiene problemas para afrontar gastos corrientes, porcentaje que trepa al 62% en los sectores más pobres. Otro estudio de Casa Tres reveló que 6 de cada 10 personas tuvieron que hacer “sacrificios” en el último año: recortar ocio, pasar a segundas marcas, suspender vacaciones, dar de baja actividades de los hijos o incluso cambiar de colegio.
Es decir: el Gobierno celebra una mejora estadística mientras la sociedad se ajusta como puede.
Tres claves para entender la brecha
Ingreso disponible: aunque los salarios recuperaron terreno, los aumentos de tarifas y servicios se llevaron buena parte de la mejora. Según Empiria, el “puchito” que queda libre para consumo aún está 7% por debajo de 2023.
Perspectiva histórica: la consultora ExQuanti recuerda que, aun con la baja de este semestre, Argentina es hoy un 25% más pobre que en 2017. Los jubilados, por ejemplo, muestran un deterioro claro: del 8,6% de pobreza en 2017 al 12,8% actual.
Efecto acumulado: años de devaluaciones, crisis y ajustes dejaron un desgaste social que no se revierte en seis meses.
La paradoja Milei
Mientras el oficialismo habla de “millones salvados de la pobreza”, la realidad cotidiana muestra que gran parte de la sociedad sigue ajustando, recortando y resignando calidad de vida. Milei busca capitalizar los números de corto plazo de cara a las elecciones de medio término, pero el riesgo es que la estadística y la vida real sigan hablando dos idiomas distintos.
La pregunta, entonces, es simple: ¿de qué sirve bajar la pobreza en los gráficos si en la mesa de los argentinos todavía falta comida?
Fuente: Francisco Jueguen para La Nación.



