En las parrillas argentinas siempre hay clásicos que nunca fallan, pero de a poco surgen cortes que sorprenden. Uno de ellos es la cima, que empieza a competir con la entraña por sabor, jugosidad y practicidad.
Este corte se extrae de la parte superior del cuadril, cerca de la cadera, y tiene lo mejor de dos mundos: es magro pero muy tierno si se cocina bien. Su textura permite que se dore rápido a las brasas y quede jugoso por dentro, lo que lo vuelve ideal para un asado de fin de semana.
La cima también se adapta a otras cocciones: al horno, en guisos o en tiras para salteados. Pero su lugar preferido es, sin dudas, la parrilla, donde despliega todo su aroma y sabor.
Cada vez más asadores lo recomiendan como un corte rendidor y fácil de preparar, perfecto para compartir con familia o amigos alrededor del fuego.



