El fin de semana siempre invita a bajar el ritmo, encender la pava y disfrutar de una buena merienda en casa. Entre mates, café o chocolatada, nada mejor que sumar algo casero y deliciosos que transforme la tarde en un momento especial.
Los cañoncitos de dulce de leche son una solución exprés para esas ganas de comer algo rico sin pasar horas en la cocina. Con solo una masa pascualina y unos pocos minutos de horno, se logran bocados livianos y crujientes que conquistan a grandes y chicos.
Su versatilidad es otro de sus puntos fuertes: se pueden rellenar con algo dulce, salado o simplemente espolvorear con azúcar o queso rallado para un toque extra. Fáciles, rápidos y rendidores, son la opción perfecta para improvisar un momento delicioso en cualquier tarde.
Ingredientes para 12 cañoncitos de dulce de leche
- 1 masa pascualina (hojaldrada o criolla)
- 2 cucharadas de azúcar (si son dulces)
- 1 huevo batido (para pincelar)
- Dulce de leche a gusto
- Azúcar impalpable a gusto
Preparación paso a paso
1- Precalentar el horno: encendé la cocina a 180 °C para que esté bien caliente cuando los cañoncitos estén listos. Esto ayuda a que la masa se infle y quede crocante desde el primer momento.
2- Preparación de la base: retirá la masa pascualina de la heladera unos minutos antes para que sea más fácil de manipular. Colocala sobre una superficie limpia y ligeramente enharinada para evitar que se pegue.
3- Dar forma de los cañoncitos: con un cuchillo afilado o un cortapizzas, cortá tiras de unos 2-3 cm de ancho. Si querés cañoncitos más grandes, podés hacerlas más anchas; si los preferís tipo bocadito, más finitas.
4- Formar los cañoncitos: tomá cada tira y enroscala suavemente formando un cilindro. Podés hacerlos tipo “espiral” o simplemente enrollar sobre sí mismos. Sellá bien las puntas para que mantengan su forma durante la cocción.
5- Preparar la bandeja: acomodá los cañoncitos en una placa enmantecada o cubierta con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre ellos para que se horneen de manera pareja.
6- Pincelar y dar sabor: batí un huevo y pincelá la superficie de cada cañoncito para que queden dorados y brillantes. Si son dulces, espolvoreá con azúcar; si son salados, con queso rallado o semillas.
7- Hornear hasta dorar: llevá la bandeja al horno precalentado y cociná durante 12 a 15 minutos, hasta que estén inflados y dorados. No los pierdas de vista: cada horno es distinto y pueden estar listos antes.
8- Dejar entibiar y rellenar: retirá los cañoncitos y dejalos a temperatura ambiente por unos minutos sobre una rejilla. Podés servirlos así, simples, o rellenarlos con dulce de leche, mermelada, crema pastelera, o en versión salada con queso crema o jamón picado.
9- Servir y disfrutar: llevá a la mesa mientras están tibios para que conserven su crocancia. Son ideales para acompañar el mate, café o una picada rápida de fin de semana.
Rellenos dulces
- Mermeladas caseras (durazno, frutilla, frutos rojos o ciruela)
- Crema pastelera o crema chantilly
- Ganache de chocolate o Nutella
- Manzana caramelizada con canela
- Ricota endulzada con ralladura de limón
- Dulce de batata o membrillo en trocitos
- Queso crema con miel y nueces
Rellenos salados
- Jamón y queso
- Queso crema con ciboulette
- Espinaca salteada con ricota
- Verduras salteadas (morrón, cebolla, zapallito)
- Huevo picado con mayonesa y perejil
- Fiambres varios (salame, lomito o panceta crocante)



