Al cumplirse el primer mes de la muerte de Carlos Alberto «Indio» Solari, su entorno familiar conmovió a los seguidores al difundir material fotográfico de carácter íntimo registrado la jornada previa a su deceso. La publicación fue realizada a través de los canales oficiales de comunicación del artista por su esposa, Virginia Mones Ruiz, y su hijo Bruno, acompañada por la dedicatoria: «Te amamos tanto viejito».
La imagen inédita exhibe al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en la cotidianeidad del parque de su residencia ubicada en Parque Leloir, caminando con la asistencia de un bastón. El posteo en redes sociales incorporó además una segunda fotografía que ya había sido dada a conocer previamente por uno de sus colaboradores más cercanos, consolidando un homenaje que alcanzó una masiva repercusión y miles de interacciones por parte de los fanáticos en las plataformas digitales.
El recuerdo de su entorno y los detalles del deceso
La divulgación de este registro adquiere relevancia debido al perfil estrictamente reservado que el cantante de rock nacional mantuvo sobre su ámbito privado durante toda su trayectoria profesional. Días atrás, su asistente Gastón Daus también había expresado públicamente su dolor mediante una sentida carta de despedida en sus redes personales, remarcando la lealtad y los años de trabajo compartido al cuidado del vocalista.
El fallecimiento del músico se produjo el pasado viernes 5 de junio a los 77 años en su domicilio. Solari convivía desde hacía varios años con las complejidades derivadas del mal de Parkinson, patología que incidió en su retiro definitivo de los escenarios. Posteriormente, los estudios médicos forenses determinaron que la causa inmediata de la muerte respondió a un accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico no traumático.
Una despedida histórica y multitudinaria
El deceso del exlíder de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y El Míster y los Marsupiales Extintos derivó en una movilización popular sin precedentes para el ámbito cultural argentino. El velatorio formal se llevó a cabo en las instalaciones del Microestadio Municipal José María Gatica, situado en la localidad bonaerense de Villa Domínico, partido de Avellaneda.
Durante un lapso de 18 horas consecutivas entre el domingo 7 y la madrugada del lunes 8 de junio, una cifra estimada en más de medio millón de personas se congregó en las inmediaciones del recinto para ofrecer el último adiós. Las crónicas del sepelio registraron filas de asistentes que alcanzaron los 10 kilómetros de extensión, donde el féretro fue depositado y cubierto por banderas, indumentaria y diversos símbolos de reconocimiento entregados por el público y organismos de derechos humanos.



